Nada mejor para explicar una profesión tan hipotecada por el cine y la literatura como demostrar la utilidad y rentabilidad y del detective privado con un cas real. Le quitamos datos personales y escenarios donde desarrollamos el caso. Sólo identificamos la historia por el sobrenombre del protagonista. Y es gráfico: El Jeta.

Hay ya un reportaje, que resume el ‘caso’ en EL CORREO DE ANDALUCÍA  https://elcorreoweb.es/in-fraganti/el-jeta-timador-al-que-pillaron-unos-detectives-BC7884517 Lo firma Juan-Carlos Arias, que conoció de cerca cómo se operó y gestionó el asunto. Además, fue quien ratificó presencialmente el Informe en juzgados. La sentencia fue ampliamente favorable para el cliente. Es un empresa, el investigar verdades que parecen otra cosa, compleja y que sólo deben operar detectives privados con licencia, quienes quedan obligados a ratificar en juzgados sus informe, someterse a preguntas de las partes y el criterio del juez sobre cargos de fiscalía.

Los fraudes al seguro exageran lesiones, añaden patologías o secuelas previas y falsean facturas, declaraciones de siniestros, testigos, peritos, etc….  https://elcorreoweb.es/in-fraganti/historias-de-fraudes-en-el-seguro-que-superan-cualquier-ficcion-CF5052037 La historia del Jeta entraña una variante sobre aprovechar la carga penal de cualquier acusación para hacer negocio o exagerar la suma de dinero indemnizatorio. Pleitear, acusar, o defenderse de cualquier acción legal adversa exige testigos, pruebas y dictámenes. No sólo basta la voluntad o llevar razón. Un buen abogado, un juzgador sin reflejos o un fiscal burócrata pueden transformar la verdad en algo relativo donde los ‘malos’ hacen de las suyas, huyen por cualquier hueco o bien ‘salen de rositas’ si se permite expresar algo coloquial. 

La historia del ‘Jeta’ no es de película ni está entre las palabras de un relato literario sobre un caso detectivesco. Esta es una historia que demuestra varias cosas. Una es que es real. Otra que el Detective privado es útil para defenderse ante cualquier exageración o desmesura que la ciega Justicia procesa sin más. El garantismo nubla a veces, demasiadas veces, lo que es la verdad, razón y lógica. Contratar detective privado no es caro. Al revés, debe considerarse una inversión rentable que por muy poco logra demasiado. Como mínimo aclara dudas, las crea entre relatos humanos que parecen verídicos y arroja la luz de la verdad sobre lo que parecen tinieblas demasiado oscuras.         

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